Tradicionalmente, el Product Placement en España era el cartón de leche Puleva en los desayunos en la serie Médico de familia. Si eres demasiado joven para recordar eso, todavía lo serás más para saber que Marty McFly pedía una Pepsi cuando viajaba al futuro. Aunque tal vez sí recuerdes que Carrie Bradshaw adoraba los Manolo Blahnik o que Tom Cruise lleva unas Ray Ban en Top Gun.

Comentaba Luis Bassat que eso de incluir publicidad en las tramas audiovisuales, que vemos como novedoso y creativo, ya se había en tiempos de Humprey Bogart y Jhon Wayne con las marcas de tabaco que los actores fumaban sin parar. James Bond no siempre ha viajado en un Aston Martin, BMW y otras compañías han competido por transportar al famoso agente secreto.

Casi un siglo de marcas apareciendo de la nada en medio de nuestras historias favoritas (no tanto, es una hipérbole). Y aunque las leyes han cambiado y los emplazamientos publicitarios deben estar debidamente señalados, todavía vemos ejemplos de esta práctica en las series actuales.

Aunque no tanto como vimos aquellos que crecimos con las series de los 90. Lo de Médico de familia era exagerado, incluso Britney Spears apareció por ahí para sacar una lata de Coca Cola (mucho antes de su contrato multimillonario con Pepsi).

Recordé todo esto viendo una serie (también de esa época) que me ha acompañado durante varias semanas: Plats Bruts. Una sitcom catalana que usa el típico recurso de la extraña pareja. David es un joven rico que va de moderno y decide estudiar teatro, por lo que sus padres lo echan de casa y se muda con López, un treintañero locutor de radio, llevándose con él a su asistenta: La Carbonell. Mención especial a la gran Anna María Barbany, una de mis actrices favoritas.

A medida que la serie avanza y se iba haciendo más conocida, las marcas van apareciendo en los pocos escenarios donde los protagonistas se mueven. Entre ellas destaca una: Cacaolat. Lo piden en el bar, sea la hora que sea y aparecen botellas y carteles por varios lugares.

Pero lo curioso, lo que me llamó la atención, fue una forma de product placement inusual que ocurrió durante uno de los capítulos. Los personajes se encontraban en casa y uno de ellos comentaba que le apetecía un Cacaolat calentito y el otro le decía que no iban a ir al bar. Pero ya no es necesario, le contestaba, ahora podemos tomarlo en casa porque Cacaolat ha sacado una botella para el hogar.

Product placement auditivo.

Sin necesidad de imágenes, integrado totalmente en el guión y en línea con las dinámicas de los personajes.

Eso es mucho más complicado que colocar un logo en el fondo de una escena y pensaba en cuánto tuvo que pagar Cacaolat a los guionistas para conseguir algo así. Aunque tal vez no se trataba de dinero, antes se apostaba por creatividad e innovación en publicidad.

Pensaba que esas cosas no pasaban, que todos los formatos y canales habían sido explotados al máximo. Y entonces llegó mi café y me di cuenta que la creatividad no se agota.

Porque aunque no sea leche Puleva si no Pascual y mi vida no sea una sitcom (aunque lo parezca) me recordó que siempre se pueden encontrar nuevas maneras de hacer y decir lo que queremos.

Soy Zulay Montero Account & Project Manager de AdC. Si tienes una marca, escríbeme. Si has llegado aquí porque has formado parte de mis clases, escribe un comentario y nos ponemos al día. Me alegrará saber de ti.

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