Hay un tema que me ronda por la mente desde hace semanas…

Cuando salgo a tirar la basura y veo las montañas de cajas de cartón, cuando veo un negocio cerrado y cómo (OTRO MÁS) edificio de viviendas se convierte en un bloque entero de pisos turísticos. Cuando doy clase cada día a alumnos que trabajarán llevando el marketing de Pymes… 

Y me toca poner el foco en lo local, lo cercano. Piensa global, actúa local, eso es el barrio.

El barrio sobrevive a duras penas rodeado de una sociedad totalmente sometida al consumismo más extremo y el capitalismo voraz.

Mi absurda lucha contra el sistema parece encontrar un breve atisbo de esperanza cuando algún alumno se lo piensa mejor y decide hacer su proyecto sobre esa empresa pequeñita, que llevan dos personas ya mayores que no tienen ni idea de qué es la Transformación Digital, pero quieren aprender. No es sencillo, claro que no. A veces es mucho más difícil, más caro, más cansado.

Sé que mis decisiones personales no van a cambiar el mundo. Que a Juan Roig le da igual que lleve ya casi 10 años sin comprarle. Que Amazon no se va a arruinar porque no tenga pedidos míos entre los millones que recibe cada día. 

Pero es mi dinero

Trabajo muchas horas cada día para conseguirlo mientras intento mejorar el presente y futuro de las empresas pequeñas. Sería hipócrita e irresponsable por mi parte, no predicar con el ejemplo cuando abandono el aula.

La Agencia de la Vecina, una empresa pequeñita en Cádiz, sostiene ese mensaje en un universo en el que el capitalismo voraz es incuestionable. Contaba Sonia, la CEO de la agencia y de la tienda, que su gestor le decía que su plan de viabilidad no sobreviviría poniendo el foco principalmente en la tienda física. 

En lo presencial, lo tangible

Los pequeños negocios nos recuerdan que el barrio se estructura alrededor de lugares comunes, sitios seguros, espacios donde tal vez no tengan todo lo que quieres, pero sí lo que necesitas. La pérdida progresiva de identidad y rituales, nos alejan del sentimiento de comunidad y construye un individualismo radical que no siempre nos empodera, a veces nos debilita. 

Intentamos salvar a las Pymes de Goliat y nuestras herramientas se quedan cortas para combatir a un ejército imbatible. Y, sin embargo, seguimos creyendo que nuestra única piedra, bien orientada, logrará derribar al monstruo.

Segmenta y vencerás

El tiempo y la experiencia me han demostrado que es absurdo luchar contra los gigantes. Algo clave en marketing es realizar una buena segmentación. Entender quién es tu público, qué le interesa, desde dónde llegar a él y cómo hablarle.

Entender que si tienes una frutería de barrio tu competencia no es Mercadona si no las otras tiendas de barrio que hacen algo igual o similar a lo que tú haces para ganarte la vida. Si tienes una cafetería, tu competencia no es Starbucks, probablemente tu competidor directo sea el bar del barrio que también tiene café. Y si tienes una tienda de ropa, una librería, cualquier tipo de tienda, tu competencia nunca va a ser Amazon. 

Cambiar la forma de pensar nos ayuda a centrar el foco en lo importante. Dirigir la estrategia a acciones concretas que nos permitan alcanzar objetivos realistas.

Y es que así deben ser los objetivos SMART:

S: (Specific) Específicos

M:(Measurable) Medibles

A: (Achievable) alcanzables 

R: (Realistic) realistas 

T: (Time-bound) con una duración limitada

¿Sólo el barrio salva al barrio?

Debato mucho en mis clases sobre este tema porque no quiero que parezca que juzgo a aquellas personas que eligen Amazon frente a Pymes. El propio capitalismo nos empuja a ello. Horarios poco flexibles, falta de tiempo, sobreexposición a pantallas, bombardeo publicitario…

La defensa de las pequeñas empresas debe partir de los organismos oficiales. La responsabilidad no debe ser nuestra. Aunque si empiezas a mirar a tu alrededor, si dedicas unos minutos a conocer el ecosistema de la zona donde vives, seguramente descubras negocios interesantes que merezcan un poco de tu tiempo. Solo cuando nos paramos a analizar el entorno podemos decidir conscientemente si realmente es necesario que “eso” esté en la puerta de mi casa en menos de 1 hora. 

Hay una serie de HBO que me encanta, La edad dorada. Es de época y muestra de manera ficcionada los cambios que produjo la revolución industrial. En uno de los episodios los obreros empiezan a reivindicar con el lema 8-8-8. 

8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de sueño. 

Y su patrón, que los ve como mera mano de obra útil pero sobre todo, reemplazable, contesta que para qué querría un obrero tiempo de ocio…

Nuestro tiempo solo fue libre cuando empezamos a necesitarlo para ir a comprar. 

Así que si tienes una Pyme, olvida el ruido externo y céntrate en aquello que puedes controlar. Empieza a definir una estrategia que vaya de lo concreto a lo general, de lo cercano a lo más ambicioso. Todo lo que no parta de ahí, será igual que lanzar piedras contra el gigante con la esperanza de que alguna termine por derribarlo. Y si no sabes por donde empezar…¡para eso estamos!

Soy Zulay Montero Account & Project Manager de AdC. Si tienes una marca, escríbeme. Si has llegado aquí porque has formado parte de mis clases, escribe un comentario y nos ponemos al día. Me alegrará saber de ti.

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